Jóvenes: carpe diem con habilidades financieras

Los más jóvenes quieren experimentar el carpe diem, “aquí y ahora”. No dependen del qué dirán ni se comparan, son auténticos. Buscan su propio estilo de vida, pero siguen las tendencias.

El problema “realidad”: vivir el presente nos puede alejar de metas importantes. Por ejemplo, gasto $300 en el concierto de Shakira en vez de ahorrar para mi viaje soñado.

Y si además de ese gasto que no lo tenía presupuestado, surge un inconveniente, una pierna rota, un golpe al carro de mi mamá, el robo de mi laptop… las finanzas se complican.

El “aquí y ahora” se convierte en una dura realidad: no tengo con qué pagar, no tengo seguro, se me suman las deudas.

Los bancos no me van a prestar si no tengo trabajo fijo y o una fuente de ingresos sólida. No hay otra salida que acudir a mis padres.

Buscan nuevos conceptos: la generación Z no gasta tanto en transportes y comunicaciones. La propiedad dejo de ser importante. En cambio, invierte en cultura, salud, entretenimiento. El sector belleza crece, en especial para los de 15 a 25 años.

No van por la casa propia, pero sí por los estudios.

Tienen principios firmes: por un lado, no tienen problema en cambiar de trabajo si éste limita su tiempo libre. Por otro lado, valoran que los productos y servicios tengan un propósito, no solo ganar dinero.

Compran si el producto no incluye trabajo infantil, cuida el ambiente, no se testea en animales, no contamina y mejor si es orgánico.

Son tecnológicos: buscan servicios flexibles, ágiles e innovadores.

El interés por las aplicaciones de inversión ha crecido en un 175%, según Diario Primicias, debido a la nueva relación con el dinero, que es más inmediatista. En cambio, las búsquedas de trabajo fijo han bajado en un 20%. 

No todo es dinero: sus metas son más genuinas y el concepto de prosperidad menos monetario y de más calidad de vida.

Confluyen: una vida plena que canaliza el dinero para prosperar, no para gastar; y seguir principios de sostenibilidad, así los productos cuesten más, pese a sus ingresos limitados.

Si vivir el día es su prioridad, que sea siguiendo sus principios, con dos ingredientes para superar el problema “realidad”: disciplina y enfoque.

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