Es malo estar en el buró… verdadero o falso

Cuando me llamaron a mi celular y me ofrecieron US$10.000 de préstamo en un banco, no dudé un instante y fui a la agencia más cercana a retirar mi dinero. 

Pensé: al fin voy a remodelar mi casa. 

La señorita me recibió muy bien, me pidió el número de cédula y después de medio minuto de revisar en la pantalla, dijo: usted no está en el buró. 

Yo respiré aliviada. Había oído que era malo estar en el buró.

-¡Qué bueno!

-Es bueno estar en el buró, respondió ella. No conocemos su historial de pagos. 

¿Ha tenido alguna vez un crédito? 

-Sí, muchos…

-Pero no están a su nombre. Están a nombre de mi esposo. 

¿Sabía usted que cada uno tiene su propio historial?

Le podemos dar el crédito a su esposo.

-¡¿Qué?!

Ahí aprendí otra verdad: cada persona tiene su propio historial crediticio. 

Cuando me levantaba decepcionada, la señorita me dijo:

-Tiene que construir un historial crediticio y entonces puede volver por acá. 

-¿Cuánto tiempo me tomará eso? Dos meses, tres…

-Depende. Si saca una tarjeta de crédito, compra algún electrodoméstico a plazos, mantiene sus pagos al día, su nombre estará en el buró y podremos evaluar el crédito de 10.000 dólares. 

Salí de la agencia con una idea en la mente: no tenía ninguna deuda a mi nombre y por eso era un ser invisible para los bancos, las cooperativas y empresas.

Decidí aceptar la tarjeta de crédito que alguna otra institución me habían ofrecido y empezar a construir un buen historial crediticio para estar en el buró y sacar crédito cuando lo necesitara.

Me quedó claro que:

  1. Es bueno estar en el buró

  2. Cada persona tiene su propio historial crediticio

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