Cómo evitar la cobranza de doble vía
Cobrar y pagar, una doble vía del deudor y acreedor
Desde el lado del acreedor, lo primero que hay que considerar es: ¿voy a dar crédito o no?
¿Hoy fío y mañana también?
Si la respuesta es sí, debe considerarse lo siguiente:
1. Ser muy riguroso en la recopilación de datos de mi cliente deudor.
En las instituciones bancarias se aseguran de utilizar estrategias digitales que predicen si el cliente va a pagar o no. Así reducen la gestión de cobranza en un 30 a 40% e incrementan la recuperación en un 25%.
El emprendedor, que tiene instinto comercial y conoce al cliente, debe además recoger datos básicos de nombre, teléfono, dirección domiciliaria y de trabajo, mail, referencias comerciales y personales. También solicitar su reporte de crédito y firmar un pagaré. Si es del caso, pedir una garantía.
Un cliente con bajo score crediticio en el buró, tiene un alto riesgo de no pago.
2. Interés que se va a cobrar por dar crédito y tasa de morosidad si no cumple con el pago.
Puede sonar muy extraño que un tendero le informe de tasas de interés y de mora a su cliente que le pide crédito. Sin embargo, está en su derecho reglamentar el acuerdo entre los dos.
3. Condiciones si no cumple con el pago.
El mismo tendero puede exigir a su cliente deudor -y moroso- formas de pago flexibles e inmediatas, por ejemplo: “págueme $10 cada semana, y no pida más crédito hasta pagar toda la deuda”.
Desde el lado del deudor, si queremos pedir crédito en las mejores condiciones, debemos:
1. Tener un historial crediticio impecable, con alto score.
Manejar bien las relaciones bancarias o de la Cooperativa. No a los sobregiros, pagar antes de que empiecen los recordatorios de pago y por ningún motivo, caer en mora. Revisar los estados de cuenta y tablas de amortización cada mes, y nuestro historial en el buró cada trimestre para verificar vencimientos, cuotas que faltan por pagar, algún malentendido o error.
2. Hacer un listado de nuestras deudas y su calendario de pago.
Tener claro cuándo son las fechas de pago y asegurar ingresos fijos para cumplirlas. Algunos créditos se pueden pagar anticipadamente, así como los diferidos en la tarjeta de crédito.
3. Construir un patrimonio no solo de bienes sino de prestigio.
Que nuestra entidad bancaria nos conozca, tener antigüedad, calidad en el trato, frecuencia incremental de ahorros e inversiones.
Controlar el nivel de gasto que no exceda a los ingresos. Tener disciplina y rigurosidad en nuestras finanzas personales.
Invertir en nuestra casa o departamento, en estudios, emprendimientos y vida laboral. Que nuestros clientes y empleadores den las mejores referencias sobre nuestro nombre.
Todos podemos perder el empleo o sufrir “vacas flacas”, pero una actitud de ética, entereza y positivismo elevará aún más nuestro prestigio, pues asumimos la situación sin más conflicto, con decisión y empeño por levantarnos de nuevo.
Fuente: 8vo Congreso de Crédito y Cobranza, exposiciones del Econ. Carlos Bambino y Econ. Rodrigo Mora