La geopolítica afecta a nuestras finanzas

Inseguridad internacional:

Todos coincidimos en que la inseguridad afecta nuestra vida diaria, nuestro trabajo, ventas, ingresos, datos personales. En suma, nuestra tranquilidad.

El crimen organizado es el mayor enemigo del mundo. Antes se cuidaba las fronteras de mar, aire y tierra. Ahora están los satélites, cables submarinos, plataformas digitales, la inteligencia artificial, la ciberseguridad.

Un pequeño empresario puede recibir amenazas de tipo físico o también de duplicación de su identidad. Un periodista puede caer en fuentes falsas y transmitir información irreal que tiene consecuencias incontrolables.

Aquello que corre más peligro en la actualidad son los datos, ya sea propios o de las entidades que manejan nuestras cédulas, licencias, tributos, finanzas, temas legales, etc.

¿Cómo protegernos?

1.        Cuidar nuestros datos. No entregar claves e información, no responder a solicitudes u ofrecimientos de desconocidos.

2.        Evitar caer en estafas. No dejarse llevar por tentaciones de dinero fácil.

3.        Acudir a empresas serias, certificadas. Cuidar nuestros ahorros colocándolos en bancos y/o cooperativas reguladas.

4.        Mantener orden y vigilancia de nuestras finanzas y patrimonio.

Economía global:

Las tensiones entre países se sienten en nuestro bolsillo. Si la guerra de Medio Oriente encarece el petróleo, la gasolina y el diésel suben, y junto con éstos, el transporte, los alimentos, la educación, etc.

Lo global toca la vida cotidiana. Si los Estados Unidos suben los aranceles, la exportación ecuatoriana cambia, baja la inversión y el empleo.

¿Cómo actuar?

1.        Adaptarnos a la nueva situación. Ajustar nuestros precios. Reducir el consumo de combustibles y de productos en general. Ser más eficientes.

2.        Escuchar medios fidedignos, no caer en la especulación ni el temor infundado.

3.        Fortalecer la comunidad porque la “unión hace la fuerza”. Trabajar en equipo.

 

Incertidumbre mundial:

Hoy el sistema internacional es más fragmentado y menos predecible.

La ideología nos importa menos que la seguridad y la capacidad de resolver problemas.

Existe preocupación y también expectativa dentro de los hogares.

¿Qué hacer?

1.        Mantener la esperanza como un activo vital de la familia. El optimismo permite ver las oportunidades.

2.        Las coyunturas se convierten en ventaja si no nos paralizamos. Quien no actúa, retrocede.

3.        Seguir trabajando, ser parte de ese 59% de la población (según Click Report a mayo 2026) que tiene una expectativa de mejora.

Fuente: 8vo Congreso de Crédito y Cobranza, exposición Stephanie Macías P.

 

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